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Autor Tema: Triste lista de personas desaparecidas en casos sin resolver...  (Leído 1275 veces)
Esther
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« : 04 de Mayo de 2009, 12:53:03 am »

Cinco casos abiertos en l´Alfàs del Pi

La muerte violenta de tres personas y la interrogante de otras dos continúan sin resolverse diecisiete años después de que se abriera esta trágica lista

VICENTE ZARAGOZA Cinco casos por homicidio o desaparición de personas en el término municipal de l'Alfàs del Pi permanecen abiertos y pendientes de resolver desde que en la madrugada del 30 de octubre de 1992, la desaparición de Gloria Martínez abriera esta trágica lista de sucesos convertidos en misterios, hasta el más reciente, la muerte de la joven de 17 años Rocío G.M. el pasado 4 de abril.
Tres de los casos se conoce que son asesinatos al haber sido descubiertos los cuerpos de las víctimas; y dos se trata de personas desaparecidas, de las que nunca más se ha vuelto a saber ni se ha obtenido ninguna pista que permita siquiera obtener una línea por donde desarrollar la investigación. Siguen convertidos en enigmas y pese a todos los despliegues y esfuerzos realizados continúan sin esclarecerse.
Esta macabra serie de casos sin resolver, a los que habría que añadir otros muy sonados como el del asesinato del alcalde de Polop de la Marina, Alejandro Ponsoda, el 19 octubre de 2007, se inició con la desaparición de Gloria Martínez, en la madrugada del 30 de octubre de 1992.
La joven estudiante alicantina internada en la clínica Torres de San Luis para recibir tratamiento psiquiátrico, Gloria Martínez Ruiz, de 17 años, fue vista por última vez en la noche del día 29 y al día siguiente se dio la voz de alarma, al detectarse su ausencia pocas horas después de haber sido ingresada por sus padres en el centro.
El 30 de octubre, el personal de la clínica informó a los padres de la joven de su desaparición. Desde ese momento la Guardia Civil desplegó un amplio dispositivo para su localización. Interrogó a todo el personal del centro, realizó careos, removió toneladas de tierra en las escombreras que se ubicaban en las proximidades de las Torres de San Luis, y hasta se vaciaron los aljibes y se inspeccionaron las fosas sépticas. Meses después se desbrozaron y arrancaron cañaverales en el barranco de Sitra para ver si la joven había quedado atrapada en su interior camino de la autopista, sin que se hallara el menor rastro.
Dos años después de la desaparición de Gloria Martínez, las diligencias del caso habían pasado por las manos de cuatro jueces diferentes que se hicieron cargo del juzgado número 1 de Benidorm desde su desaparición, y el entonces fiscal jefe de la Audiencia Provincial de Alicante, Ricard Cabedo, no encontraba indicios de delito en la desaparición de Gloria Martínez Ruiz, a tenor de las pruebas realizadas. Su desaparición continúa sin resolverse, después de casi 17 años. El año pasado, la Audiencia Provincial cifró la indemnización que la clínica debía pagar a la familia en 104.000 euros.

El caso del taxista
Poco antes de las tres de la madrugada del 11 de marzo de 1997, Rafael Bernal Hueso, un estudiante de informática de 25 años, que por las noches conducía un taxi con licencia de l'Alfàs, propiedad de su padre, se hallaba junto a alguno de sus compañeros taxistas esperando algún servicio en la zona de la Estrada, una conocida área plagada de clubes de alterne, cuando alguien se montó en el coche y pidió que le trasladara hasta Altea por la costa. El joven taxista no llegó a su destino, ya que en la playa del Albir, el cliente que llevaba le asaltó.
"Pasaros por la playa del Albir. Tengo problemas. Llamad a una ambulancia y a la Policía". Este fue el mensaje que Rafael transmitió a sus compañeros a través de la emisora del taxi, casi en el mismo instante que caía sobre su volante y el peso de su cuerpo hacía sonar el claxon, alertando al vigilante del camping Cap Blanca, frente al cual había parado el vehículo, mientras forcejeaba con su agresor. Este le había asestado dos cuchilladas, en el cuello y en el pecho. Esta última le afectó el corazón y provocaría, casi dos horas después, su muerte.
El autor de la agresión, cuyo móvil se barajó que fuera el atraco -aunque del interior del automóvil aparentemente no faltaba nada- actuó en solitario y sólo fue visto cuando huía por el vigilante del camping, quien lo describió como un individuo joven, de complexión normal, pelo rizado, que vestía pantalón vaquero y cazadora clara. Ninguna de las investigaciones desplegadas por la Guardia Civil obtuvo sus frutos y hoy el autor del crimen continúa impune.
A mediados de noviembre de 2001, el día 19, la veterinaria Yuraima González Ciruelas, de 30 años de edad, desapareció sin dejar ningún rastro de su casa en la calle Tritó, en las estribaciones de Sierra Helada. Las batidas llevadas a cabo por decenas de voluntarios que se sumaron a la búsqueda durante varias semanas no dieron ningún resultado, y hoy su desaparición continúa siendo un misterio.

Un empleado ejemplar
En plena canícula de 2005, el viernes 19 de agosto de 2005, José Ortuño Lloret, de 53 años, natural de La Nucía, moría en su domicilio, en un apartamento del residencial Buena Vista, en El Albir. El cuerpo de este ejemplar empleado de Caixaltea apareció debajo de la cama y presentaba varias heridas por arma blanca, aunque la autopsia reveló que murió estrangulado. José Ortuño tenía un teléfono móvil en la mano, que junto al hecho de hallarlo debajo de la cama, hizo sospechar que se intentaba esconder de su agresor y que pretendía pedir ayuda.
La noche anterior a los hechos, vecinos del inmueble vieron entrar a Ortuño Lloret acompañado de otra persona, y atestiguaron que escucharon un gran alboroto en el interior de la vivienda entre las tres y las cuatro de esa madrugada, por lo que se sospecha que fue el momento en el que se produjo la agresión que acabaría costándole la vida a José Ortuño. Las investigaciones descartaron el móvil del robo, dado que la puerta de entrada no estaba forzada y en el interior de la casa no se notó la falta de ningún objeto valioso, según se informó en su día, aunque familiares y allegados de la víctima aseguraban que el lugar donde se hallaba la caja fuerte había sido picado, al parecer con la intención de extraerla de este lugar. La Guardia Civil sospechaba que el autor del homicidio pudiera ser un amigo de la víctima, al parecer originario del Magreb, el cual desapareció tras la muerte de Ortuño.

Dos tiros de escopeta
El último caso que viene a engrosar esta lista de incógnitas abiertas en torno a la desaparición de dos personas y la muerte de otras tres en el término municipal de l'Alfàs del Pi se desencadenó el sábado 4 de abril de este mismo año. Ese día Rocío había quedado con una amiga para que la ayudara a limpiar la casa. Rocío nunca respondió a las llamadas de su amiga y ésta, alarmada, llamó a la madre de la joven, quien se personó en el domicilio, descubriéndola en su dormitorio, sobre la cama con dos disparos, uno en la cabeza y otro en el hombro. Pese a todo, llamó a su hijo y le pidió que la llevara a urgencias. El hermano de la chica la llevó en el vehículo de la familia, un todoterreno, hasta el hospital de Villajoyosa, donde sólo se pudo certificar su muerte. La autopsia reveló que Rocío murió entre las 11.30 y las 12 de de ese sábado 4 de abril, momentos antes de que fuera descubierta por su madre y la amiga. El hecho de que no haya aparecido el arma con la que se disparó a la joven, abrió numerosas conjeturas. De hecho, en las reconstrucciones de los hechos se ha llevado hasta la vivienda a la amiga, al hermano y a la madre de Rocío, quienes reconstruyeron cada uno de los pasos que dieron desde que accedieron a la casa, sin que hasta el momento se haya practicado ninguna detención ni esclarecido la muerte. A partir de que fuera encontrada Rocío sobre la cama con dos disparos, todo es confuso y se cruzan las hipótesis de los investigadores, quienes han descartado que la muerte de la joven pudiera estar relacionada con un intento de robo en la vivienda. Las investigaciones se centran en el entorno próximo de Rocío, cuyos familiares, así como el novio de la misma y los padres de éste, han prestado declaración tanto en el cuartel de la Guardia Civil de Altea como en el Juzgado.
Cinco casos que continúan abiertos. Cinco enigmas sin resolver, en los que lo único claro es que ninguno de ellos está relacionado entre sí y cuyo único punto en común es que todos ellos ocurrieron en el mismo municipio: en l'Alfàs del Pi, y también el hecho de que, por mucho esfuerzo que se haya realizado, los expedientes de las causas siguen archivados en los juzgados de Benidorm sin despejarse la incógnita. Tres al no haberse descubierto la autoría de los asesinatos continúan impunes, y dos de ellos sin que ni siquiera haya aparecido ninguna pista que permita asegurar si estas personas están vivas, murieron o las mataron.

En línea

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de la Asociación U.C.R.O.
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